
Se acabó el verano. Un verano intenso, largo pero corto al mismo tiempo, un verano muy sensorial, muy completo, lleno de momentos inolvidables, unos plasmados en fotos, imágenes eternas, otros grabados en la memoria, que llenan todos los sentidos.
Sin embargo, me encuentro en un estado de tristecidad. No estoy triste, sino feliz; no estoy feliz del todo, sino un poco triste. Estoy feliz porque me he notado mejor, he sido capaz de ir dejando rellenarse huecos que me había dejado la batalla interna, no hace mucho tiempo librada. Y no solo eso, sino que he ido disfrutando haciéndolo y me he sentido bien, muy bien. Eso no quita que al mismo tiempo sienta un poco de tristeza por dejar el relleno lejos. Sé que está donde lo dejé, en mi tierra, con mi gente, con las personas que quiero tener cerca. Sé que puedo ir de nuevo, pero me quedé con ganas de más, de poner más masilla, de seguir experimentando con esas sensaciones que tan bien me han sentado.
Así me encuentro ahora, feliz por haberlo tenido casi todo y triste por haberlo dejado de tener.
" Cuando nos conocemos
empezamos a pensar lo que esta pasando
y miramos mas lejos
y miramos donde nunca habíamos mirado.
Se nos hace corto el tiempo
cada vez que el corazón se embala
se nos pasa la vida entera
buscando aquella eterna mirada. " - Estopa (Me quedaré)
La tristeza no es infinita, ni definitiva porque se siente solo a veces. Quizás lo que tuviste no lo hayas dejado de tener, simplemente no esta tan cerca como querrías, pero lo sigues teniendo. Posiblemente esperando a rellanar esos huecos que tu necesitas.
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