Mr. R. va evolucionado. Pensaba que al quitarse el traje de Mota Man ya no tendría ningún infrapoder, y de hecho, no los tiene. Todo lo contrario, se ha dado cuenta que lo que tiene son superpoderes, tiene el poder de la resistencia antipalos, el entusiasmo del futuro y la apertura de vista, entre otros.
Mr. R. tiene lo que necesita para seguir adelante, sorteando las dificultades de esta vida. Tiene las herramientas y ahora solo le falta hacer de McGiver y saber cómo usarlas.
Ayer me dijeron que lo que tengo que hacer es seguir la dieta del cucurucho ahora mismo, que aproveche mi situación y que viva la vida. De hecho, la vida la voy viviendo, a mí manera, aprovechando las oportunidades que me da para centrarme en mí y en los pequeños placeres que uno se puede regalar y que en estos años no he podido disfrutar (¡Ir en bolas por casa es un lujazo!, os animo a probarlo si aún no lo habéis hecho). Es cierto que existen cosas que a uno le gustan bastante y que por algún motivo, me cuesta hacer solo. Soy prácticamente incapaz de ir al cine solo. Solo lo he hecho 3 veces en mi vida, y dos de ellas en Murcia. La primera vez fue en el instituto, cuando me escapé de un castigo de reclusión en el piso paternal, para ir a ver "El Imperio Contraataca". Compré conguitos sucedáneos al peso en el Bel-Ros de Montigalá, y vi una de las películas de las que hacen historia (Bueno, esta ya la había hecho, pero yo aún no la había visto en el cine...) Acabé emocionadísimo, con dolor de barriga y chistando a más de uno que le iba explicando a sus compañeros curiosidades sobre la película que yo ya me sabía...
La segunda fue la adaptación de carne y hueso de una serie mítica de dibujos japoneses (Dragon Ball para casi todos, Bola de Drac para mí y unos pocos...) La muñeca no me quiso acompañar, y lo entendí. Ojalá no me hubiera querido acompañar yo a mí mismo...que desperdicio de tiempo y dinero...
La tercera fue no hace mucho, "El motorista fantasma 2"... Necesitaba un poco de aire fresco e ir a recoger mi tarjeta Cinesa que no sabía como funcionaba...No fue un peliculón, pero salí satisfecho.
Espero que la cuarta tarde en llegar. Mis dos últimas visitas a Barcelona han tenido sesión de cine, pero como me gusta a mí, bien acompañado, como antes, como debería haber sido siempre.
Hay muchas más cosas que me cuesta hacer solo; por ejemplo, soy incapaz de salir de fiesta solo. Hay gente que puede, yo soy incapaz. No sé si quiero seguir la dieta del cucurucho, porque no va conmigo, no soy de esas personas que pueden tener una relación carnal con otra sin que hayan sentimientos de por medio (o al menos eso creo). De todos modos, nunca me he considerado un buitre, de esos que atacan a cualquier presa, en grupo, así que mucho menos un lobo solitario...
Me dijeron también que era el momento de ser malo...pero...cuesta ser malo al que le gusta ser bueno... No va conmigo, nunca he creído en los ligues de discoteca, tal vez porque nunca he "disfrutado" de ellos. Soy consciente de que a nadie le amarga un dulce, y que el cuerpo necesita diversión, pero...!Quién me ha visto y quién me ve...! Elucubrando sobre aspectos que jamás hubiera pensado...
En fin, me despido aclarando la imagen de la entrada de hoy. No es un cucurucho, como se puede apreciar, y como debería haber puesto, pero...un cucurucho con bola y un frigopie, en el fondo son primos hermanos, de la familia de los helados, y es que...no me he podido resistir...
"Oh oh oh I got a love that keeps me waiting
Oh oh oh I got a love that keeps me waitingI'm a lonely boy
I'm a lonely boy"
The Black Keys (Lonely Boy)
¿Tú malo? Jejejeje. Bueno, un ligue de discoteca se puede tener sin ser un cabrón, aunque sí, supongo que es algo que tiene que apetecerte, o puede hacerte sentir mal, y no es plan. Las cosas hay que hacerlas porque se quiere, no porque es lo que toca, porque en ese momento, cuando pasan a ser una obligación, dejan de ser divertidas.
ResponderEliminarJo, me ha gustado el tema. Te escribiría aquí una redacción :)
Esa es la cosa. Que realmente no sé lo que me apetece. No tengo las puertas cerradas a nada, la verdad. Ésto no me ha hecho afiliarme al pensamiento de "me cago en el amor, no quiero saber nada del sexo opuesto" (aunque a Tonino Carotone lo he escuchado en unas cuantas ocasiones... ;oP)pero no sé si sería capaz de estar con alguien sin implicarme emocionalmente. Está claro que lo que es una obligación no es divertido (aunque a veces algunas obligaciones se convierten en situaciones divertidas) De todos modos, nadie me tiene amenazado a punta de pistola: -¡Tú! ¿Qué haces ahí parado? Sal a f..... o te ajusticio...- Del mismo modo, tampoco me intento sugestionar diciéndome antes de salir de casa, a lo piña de equipo de baloncesto o fútbol americano universitario americano: ¡Espartanos! ¿Cuál es nuestro oficio (esta noche)? - Au - Au - Au...
ResponderEliminarEl tema lo descubrí ayer me lo pasó una compañera de batallas de mi periplo inglés. Y fue escucharlo y decir, tengo que escribir otra entrada del blog para acabar con esa canción.